El hidrógeno verde, también llamado hidrógeno renovable, se obtiene mediante la electrólisis del agua usando electricidad de fuentes renovables (proceso conocido como Power-to-Hydrogen). En ningún momento de su producción se emiten gases de efecto invernadero.
Una de sus aplicaciones principales es almacenar los excedentes de energía de las plantas solares y eólicas.
Los tres tipos de hidrógeno
El hidrógeno se clasifica según su materia prima y las emisiones de CO₂ de su producción:
- Verde: cero emisiones de CO₂. Usa agua y energía renovable.
- Gris: el más consumido hoy. Se obtiene del gas natural u otros hidrocarburos mediante reformado, con emisiones.
- Azul: se produce como el gris, pero con captura, uso y almacenamiento de carbono, que reduce hasta un 95 % las emisiones.

Para qué sirve
- Almacenamiento: guarda la energía que solares y eólicas generan por encima de la demanda.
- Movilidad: alimenta pilas de combustible en vehículos.
- Red de gas: puede inyectarse para uso en transporte, hogares, industria y comercio.
- Generación: se usa en motores de combustión para producir energía eléctrica o mecánica.
Por qué está ganando relevancia
El informe «El futuro del hidrógeno» de la Agencia Internacional de la Energía concluye que es el momento de desarrollar tecnologías y reducir costos para que el hidrógeno se convierta en una alternativa de uso masivo. Su potencial está en descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como el transporte de larga distancia o la industria química.
El hidrógeno verde depende directamente de la generación renovable: cuanta más capacidad solar y eólica, más hidrógeno limpio es posible producir.



